
Un grupo de jóvenes madrileños ha viajado a Bunda, Tanzania, donde han impartido clases de inglés, colaborado en la reforestación de la zona y trabajado en la reconstrucción de infraestructuras comunitarias.
Del 25 de junio al 11 de julio, los voluntarios han vivido en la Diócesis de Bunda, participando en tareas educativas y de desarrollo sostenible. Cada día comenzaba con clases a grupos de niños y adolescentes, y terminaba plantando árboles o reparando estructuras básicas.

“No venimos a cambiar el mundo, pero sí podemos cambiar algo en la vida de alguien”, comentaba uno de los voluntarios.
Este tipo de iniciativas, cada vez más valoradas por los jóvenes, son una oportunidad para descubrir el poder del servicio… y de la reciprocidad.




