

El curso escolar está llegando a su fin y, para celebrarlo, el pasado viernes se llevó a cabo una actividad de cierre que contó con un respaldo muy especial. Gracias al compromiso de la empresa Boeing, que respalda y hace posible el proyecto durante todo el año, los beneficiarios del proyecto socioeducativo de Madrid, Volando Juntos, pudieron disfrutar de una jornada única en el Museo de las Ilusiones, un espacio donde la ciencia, la perspectiva y la percepción visual se dan la mano.
El Museo de las Ilusiones se convirtió en el escenario idóneo para este encuentro. Rompiendo con la dinámica de las aulas tradicionales, los beneficiarios se adentraron en un entorno donde se premia la curiosidad y la experimentación. Guiados por los propios trabajadores de la compañía, los alumnos recorrieron instalaciones que desafían la lógica visual a través de hologramas y cuartos giratorios.

Esta inmersión práctica permitió que el alumnado experimentará en primera persona y de forma divertida muchos de los contenidos académicos que se han ido abordando a lo largo del año con su formación STEAM. El papel de los voluntarios fue fundamental en este proceso, ya que su implicación y cercanía ayudaron a crear un ambiente de confianza, donde cada sala del museo se transformó en un reto por resolver en equipo.
Todos acudieron a la cita con muchísima energía, con ganas de ayudar en todo lo posible y, sobre todo, de escuchar y aprender. Poder compartir una jornada así con ellos les permitió salir de su rutina para aportar su granito de arena y crear momentos especiales que de verdad consiguieron que los chicos disfrutaran, se rieran y se llevaran un recuerdo buenísimo de su fin de curso.
Esta divertida excursión no ha sido una acción de un solo día ni una actividad improvisada, sino el resultado directo de un largo camino de trabajo en equipo, constancia y esfuerzo compartido a lo largo de este curso. En los meses anteriores, se ha estado realizando una labor diaria y muy cuidada en la que, lejos de limitarse a una colaboración puntual, los voluntarios y alumnos se han implicado a fondo en el día a día de los participantes, convirtiéndose en un apoyo fundamental dentro de su rutina.
Gracias a ellos porque su constancia ha permitido crear un proceso de aprendizaje continuo, donde la cercanía y el seguimiento semanal han sido las verdaderas claves para que el proyecto saliera adelante con tanto éxito, y a Boeing por hacer posible año tras año este proyecto.
