'Hacer voluntariado potencia la inteligencia emocional', según el profesor de Psiquiatría Jesús Poveda

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Foto: Jesús Poveda, profesor de Psiquiatría.

Dedicar tiempo y energías a los demás con actividades de voluntariado tiene un enorme potencial para el desarrollo de habilidades psicológicas y el descubrimiento de inquietudes y capacidades que quizá ni siquiera sabíamos que teníamos. El prestigioso profesor de Psiquiatría Jesús Poveda -que tiene una larga experiencia profesional, epecialmente con adolescentes- nos cuenta en esta entrevista qué hay detrás del famoso tópico: "Como voluntario, siempre recibes más de lo que das".

-¿Qué efecto producen las actividades de voluntariado,  desde el punto de vista psicológico?
-Sin lugar a dudas, tiene efectos psicológicos relacionados con la mejora y el desarrollo de la autoestima, la autoactualización y la responsabilidad social. Estos tres aspectos ayudan a reforzar la personalidad y sobre todo a dar una mayor congruencia entre lo que uno piensa que debería hacer y lo que hace.

-¿Por qué nos sentimos mejor?

-En gran medida por una sensación de utilidad. Soy útil, sirvo para hacer esto y esto mejora las condiciones de vida de algunas personas.También por la percepción de aprovechamiento del tiempo y de compartir tareas solidarias. Al hacer crecer a los que nos rodean con el voluntariado, se enriquece también la inteligencia emocional.

-¿Puede la solidaridad ayudarnos a superar una crisis? ¿Cómo y por qué?

-Las crisis en el crecimiento de las personas son necesarias, ya que son oportunidades de desarrollo en la gran mayoría de los casos. Casi todas las crisis se superan con “otra cantidad de otra calidad”, esto es, ver las cosas desde otra perspectiva y descubrir otros recursos. Estos aspectos, en el voluntariado, son comunes. Se presentan nuevas circunstancias, nuevas situaciones y problemas que en la vida cotidiana no se dan, de modo que hay un beneficio recíproco, el voluntariado nos ayuda a superar crisis y este paso nos sirve para crecer como personas.

-¿Lo ha recomendado alguna vez como parte de su terapia?

-Las indicaciones terapéuticas suelen ser consejos generales, donde se proponen cambios de hábitos de vida, practicar deporte, variar el tipo de alimentación… En ocasiones, para facilitar la resocialización o mejorar la autoestima dentro de la terapia. Una vez que se ha normalizado la situación, puede ser una buena indicación integrarse en organizaciones que fomenten la participación y el logro de los objetivos alcanzables.

-¿Qué puede aportar el voluntariado en una etapa delicada de la vida como es la adolescencia?

-La adolescencia se caracteriza por ser una fase de la vida en la que se busca la identidad y un compromiso, haciendo frente a situaciones de desigualdad. Los trabajos de voluntariado pueden ayudar a tener un buen contacto con la realidad y convertirse en un buen instrumento para mejorar y hacer más justas las situaciones sociales, de la mano de profesionales expertos, que saben cómo lograr una sociedad más justa y solidaria.

-¿Desarrolla o potencia el voluntariado habilidades y recursos de valor para el desempeño de la tarea profesional?

-En ocasiones el voluntariado sirve incluso para la elección de la profesión. En el ámbito médico, es frecuente reorientar la dedicación profesional y ajustarla a las propias capacidades y a las necesidades ajenas que descubrimos, después de una tarea humanitaria. En algunas ocasiones, puede incluso despertar una conciencia social que estaba aletargada.

-¿Y para la convivencia familiar y el trato social?

-Conozco algunas tareas de voluntariado que se hacen con parte de la familia y que han supuesto un gran crecimiento en los hijos y su mejor conocimiento por parte de sus padres.
Estoy pensando en una tarea desarrollada con los “invisibles”, que son personas que conviven en nuestra sociedad de un modo tan marginal, que solo si los buscas los encuentras. Aunque están ahí… en el parque, en los cajeros, en las casas abandonadas...

-¿Se puede convertir la actitud solidaria en algo parecido a un hábito?

-En algunas ONG se alardea de que eso es así. Por ejemplo en las Asociaciones Provida se dice que la tarea es de “por vida”, aunque, en cada momento de la vida, las personas tienen unos compromisos específicos. Y es bueno saber adaptar la actividad a cada momento del ciclo vital. La actitud solidaria es sin duda un modo de vida que suele marcarte y enseñarte un estilo a la hora de afrontar y resolver tareas cotidianas.

-¿Cómo inculcárselo a las nuevas generaciones en un mundo más bien individualista, en el que muchos pasan gran parte de su tiempo libre enganchados a una pantalla?

-Habitualmente se reprocha a los jóvenes una actitud individualista y cierta adición a las redes sociales. En mi experiencia esto es en parte un tópico, ya que precisamente su modo de ser, más práctico y colaborativo, hace que dediquen mucho de su tiempo libre a tareas de voluntariado. También los jóvenes saben que las redes sociales y la tecnología son medios y no fines. Lo que para personas de más de 30 años son “nuevas tecnologías”, para los menores de esta edad es tecnología, que es un excelente medio de conocer -a través de las páginas web, chats, Instagram, WhatsApp…- las actividades de las ONG, incluso el desarrollo en tiempo real de las tareas de voluntariado.
Las redes son indiscriminadas, intensas e instantáneas y los adolescentes también son indiscriminados, intensos e instantáneos. Este es un fenómeno que no se había dado en ningún momento de la historia de la humanidad. Acceso universal a la información. Aunque en ocasiones este es el reto, ya que hay mucha información, poco conocimiento y escasa sabiduría.


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