260 jóvenes voluntarios rehabilitan 15 viviendas de personas sin recursos

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Foto: Un grupo de voluntarias, de la Agrupación Navacerrada, trabajando en casa de Juan.

Familias y personas solas, mayores, sin recursos, que no podrían ni plantearse hacer una mejora en casa, han contado un año más con la ayuda desinteresada y generosa de 260 jóvenes voluntarios que han dedicado su tiempo libre a hacer un buen lavado de cara a sus viviendas. Quince casas de las zonas del Barrio del Pilar y Tetuán han recibido una mano de pintura, que supone una gran mejora, después de largo tiempo sin haber podido dársela, y sobre todo para personas que, muchas veces, pasan la mayor parte del tiempo en casa. 

Pero, la ayuda de estos chicos no es sólo material. Además de dar un repaso a las paredes, lo más importante que ofrecen a los beneficiarios, es sobre todo su cercanía, apoyo y cariño, que, muchas veces, es de lo que están más necesitados. Así nos lo cuenta Laura, una de las voluntarias de este año, que acaba de terminar Farmacia: “He aprendido que somos más útiles de lo que creemos, porque aunque hagamos una cosa pequeña, para ellos, sobre todo los mayores, significa mucho más de lo que parece, porque están muy solos. Y creen que lo que te cuentan te va a parecer un rollo. Por eso, les alegra ver a gente joven, les gusta que les cuentes... qué haces, qué estudias...”  Por su parte, Marta, que tiene 18 años y estudia en un colegio de Vallecas, asegura que esta es una experiencia que te abre los ojos: “Hay gente que hay a tu lado y que lo está pasando mal y necesita ayuda, aunque no la pida, y es necesario preguntarle, porque hay veces que no preguntamos. Esta una oportunidad única y, la verdad, estoy super contenta. Pienso seguir haciendo voluntariado”. Dani, estudiante de Derecho, cree también que “el voluntariado aporta muchísimo, sobre todo, amplitud de miras, porque hay gente que no ve más allá de lo que tiene próximo: su familia, los amigos de la facultad. Pero el voluntariado hace ver que hay gente diferente a la del ambiente que más conoces”.  

Pablo estudia Ingeniería Electrónica y hace varios años que no se pierde la Operación Rehabilitación de Viviendas: “Este es mi tercer año pintando casas, siempre vuelvo. Es importante hacer cosas por los demás, sobre todo por los que no tienen recursos. Y, tal como están ahora las cosas, ¡no será por falta de oportunidades!”. Por su parte, Paula, que hace ADE con Moda en la Complutense, también lo tiene claro: “El voluntariado es una experiencia que todo el mundo debería vivir alguna vez”. 

¡Gracias a todos los que habéis puesto vuestro tiempo, esfuerzo, cariño e ilusión, para que la Operación Rehabilitación de Viviendas lleve ya veinte años mejorando las condiciones de vida de familias desfavorecidas! 



LIVING FOR OTHERS

  • Con 20€ un niño recibirá un regalo nuevo por Navidad. 
  • Con 25€, nuestros voluntarios se acercarán a invitar a desayunar a 10 personas sin hogar
  • Con 120€ una familia recibe alimentos durante todo el año
  • Con 450€ una familia tendrá una vivienda más digna.
  • Con 325€ un voluntario podrá prestar su ayuda en el campo de trabajo de Tánger